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jueves, 28 de enero de 2010

Educación

Panorama general:

La educación es fundamental para el desarrollo: potencia a las personas y fortalece a las naciones. Es uno de los instrumentos más poderosos para reducir la pobreza y la desigualdad y contribuye a sentar las bases del crecimiento económico sostenido. Además, constituye un elemento central de la misión del Banco Mundial de reducir la pobreza.

El Banco ayuda a los países a integrar la educación en sus estrategias económicas nacionales y a elaborar sistemas educativos holísticos y equilibrados que generen resultados. La meta consiste en asistir a los países para que alcancen la educación primaria universal y un aprendizaje de calidad para todos y a la vez inviertan en ciertas capacidades y conocimientos necesarios para la competitividad y el crecimiento del país.

La institución comenzó a financiar proyectos de educación en 1963 y hoy es la principal fuente de financiamiento externo del sector educativo en el mundo en desarrollo. Durante los últimos cinco años, el Banco otorgó en promedio cerca de US$2.000 millones anuales en préstamos, créditos y donaciones para proyectos de educación (el doble del monto concedido durante los cinco años anteriores). Del financiamiento total de poco menos de US$2.000 millones entregado durante el ejercicio de 2008, US$1.200 millones se concedieron en condiciones sin interés a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Se proyecta que los nuevos compromisos para educación durante el ejercicio de 2009 sumarán cerca de US$4.100, de los cuales la AIF aportará US$1.900 millones.

Además de sus operaciones de financiamiento en este sector, el Banco continúa desempeñando un papel de liderazgo en muchos países en términos de asesoramiento en materia de políticas, análisis sectorial y coordinación de la asistencia. También es un importante partícipe en diversas asociaciones internacionales del sector, como la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos (IVR-EPT) y tiene la ventaja comparativa específica de promover los vínculos entre educación y crecimiento económico.

Resumen de los temas fundamentales en educación

En la mitad del camino para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) de 2015, se avanzó hacia la terminación de la educación primaria completa y la igualdad de género en conformidad con el ODM 2. El Banco y otros donantes contribuyeron directamente a este logro al promover el mejoramiento de las políticas y movilizar más recursos para educación.

Por ejemplo, en los últimos años, el ritmo de aumento de las tasas de matrícula y de terminación de la escuela primaria se aceleró en todo el mundo. La cantidad de niños en edad de cursar la educación primaria que no pueden asistir a la escuela disminuyó más de 25% durante los últimos siete años y bajó de más de 100 millones de niños al inicio del nuevo milenio a aproximadamente 75 millones. En todo el planeta y en sólo cinco años, la tasa de finalización en la escuela primaria escaló de 82% a 84%. Este éxito se debe principalmente al interés internacional por aumentar el acceso a educación planteado en los ODM.


La educación y la crisis económica
Los países en desarrollo lograron mejorar significativamente los resultados de la educación. Sin embargo, la actual crisis económica mundial amenaza este progreso, ya que reduce el potencial de hogares y gobiernos para invertir en educación. Si las naciones en desarrollo permiten el deterioro de los niveles de matrícula y de aprendizaje mientras ésta persista, perderán la capacidad de ganar ventajas en competitividad cuando se recupere la economía mundial. Los niveles de aprendizaje y matrícula escolar corren peligro en los Estados perturbados por la crisis; es probable que los países y hogares más pobres sean los más afectados, debido a que son los que más sufren con la disminución de los recursos fiscales y la cada vez mayor falta de empleos. Para mantener los avances en educación a pesar de la crisis, los países en desarrollo y los países donantes deben priorizar sus esfuerzos y sus inversiones. Es necesario que estos últimos mantengan los niveles de ayuda y mejoren su efectividad. Identificar la naturaleza y la magnitud de las repercusiones de la crisis en educación es un primer paso muy importante para preparar una respuesta adecuada. La experiencia de eventos anteriores de este tipo y de evaluaciones recientes apunta a programas que puedan aminorar los peores efectos de la crisis en educación. A pesar de los riesgos que representa para el avance en educación, la crisis puede ser una oportunidad a más largo plazo para mejorar la eficacia de los sistemas educacionales y atraer y mantener a profesores mejor preparados.

Pero los avances son dispares. Allí donde ocurrieron, se sustentaron en mejores políticas y en el compromiso del país en cuestión con los objetivos establecidos internacionalmente por la iniciativa Educación para Todos. Algunas naciones tuvieron logros significativos y hoy, más de la mitad de los que cumplen las condiciones para recibir financiamiento de la AIF están bien encaminadas para alcanzar los ODM referidos a la finalización de la escuela primaria universal antes de 2015. Aun así, muchas naciones —la mayoría de ellas Estados frágiles o ubicadas en África— están lejos de cumplir los objetivos. En 2006, la mitad de los niños del mundo que no asistían a la escuela vivía en África al sur del Sahara. Asimismo, las desigualdades dentro de los propios países, tales como ingreso, género, disparidades regionales y etnia, impactan fuertemente las oportunidades de los niños de ir a la escuela.

Por otra parte, los logros en términos de acceso a educación y tasas de terminación son insuficientes si la mayoría de los niños recibe educación de bajo nivel. La calidad de la educación es un componente tan importante como el acceso a la escuela: diversos estudios muestran que este factor determina los efectos que tendrá el sector en el crecimiento económico y que es esencial para sostener los logros alcanzados en acceso a la enseñanza.

Es fundamental que gobiernos y donantes le dediquen más atención a la calidad a fin de garantizar que todos los niños que reciben educación adquieran las habilidades y capacitación necesarias para participar con éxito en la economía globalizada. Hoy, las evaluaciones nacionales e internacionales del sector arrojan de manera generalizada resultados escolares insuficientes en los países en desarrollo. Mejorar la calidad es una prioridad para gobiernos y donantes en casi todas las naciones. No obstante, muchos países de ingreso bajo carecen de la capacidad para evaluar lo que aprenden sus niños y para realizar el seguimiento correspondiente a lo largo del tiempo.

La combinación de globalización y mayores tasas de terminación en la escuela primaria genera un incremento en la demanda por educación secundaria y terciaria. Se estima que hoy unos 264 millones de adolescentes en edad de asistir a la escuela secundaria no están matriculados. No puede ignorarse la necesidad de invertir en la expansión y la calidad de estos niveles de enseñanza, ni deben relegarse dichas inversiones hasta que se logre asistencia universal a la escuela primaria.

Es posible que el ritmo de avance se ralentice en el futuro, dado que los niños que en la actualidad no asisten a la escuela son los más difíciles de alcanzar. Además, los asuntos relacionados con la calidad educativa y el mayor acceso a educación secundaria y terciaria aún requieren mucho trabajo y promesas de contribución adicionales de parte de los donantes y del ámbito local. En este sentido, durante los próximos años será aún más importante aumentar los recursos, pero la crisis económica actual pone en riesgo mucho de lo logrado hasta ahora.

Apoyo del Banco Mundial a la educación

El Banco promueve la integración de la educación en las estrategias económicas nacionales y la creación de sistemas educativos holísticos y equilibrados que centren la atención en los resultados del aprendizaje. Busca asimismo ayudar a los países en la consecución de la educación primaria universal y el aprendizaje para todos, pero intenta que al mismo tiempo inviertan en las capacidades fundamentales que generan competitividad y crecimiento. Específicamente, la entidad procura que los países logren varios objetivos.

 Educación de calidad para todos. El Banco Mundial ayuda a los países a entregar educación básica de buena calidad que actúe como un umbral mínimo para reducir la pobreza y sirva de base para continuar la educación y la capacitación. La meta es ayudar a los países que se encuentran bien encaminados para que mantengan sus logros y asistir a los de desempeño poco satisfactorio para que avancen. La institución apoya también una mejor medición del aprendizaje, incentivo clave a la hora de ayudar a los países a centrar la atención en el problema de la baja calidad de la educación. Asimismo, trabaja para llegar a los grupos más difíciles, como los niños que viven en estados frágiles, los marginados a causa de la pobreza, el género o la etnia y los afectados por el VIH/SIDA.

 Capacitación y conocimientos para mejorar el crecimiento y la competitividad. El Banco ayuda también a los países a brindar una educación que redunde en una fuerza de trabajo capacitada y productiva para lograr competitividad y productividad en la economía, producir conocimientos e incrementar el potencial de generar ingresos. Asimismo, ayuda a las naciones a crear vínculos entre la política educativa y los resultados del mercado laboral y trabaja con las naciones para que logren satisfacer la demanda de educación secundaria, terciaria y profesional, que crece con rapidez a medida que más personas requieren capacitación para competir en una economía globalizada. El Banco apoya la mejora de la educación mediante el uso adecuado y efectivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el fortalecimiento de la capacidad científica, tecnológica y de innovación, todo con miras a reducir la pobreza, generar riqueza y aumentar la competitividad.

 Sistemas educativos que logren resultados. El Banco apoya el establecimiento de sistemas educativos que produzcan resultados a través del estudio de la relación entre políticas, cambio sistémico y fortalecimiento institucional por un lado y, por otro, la obtención de resultados educacionales y en el mercado laboral. Trabaja con los países en el diseño de herramientas y conocimientos que mejoren los resultados de aprendizaje a través de mayor responsabilidad, buen gobierno, financiamiento efectivo y reformas al sistema en general. Las evaluaciones de los efectos permiten conocer los resultados de las reformas emprendidas por los países y ayudan a éstos a medir con más precisión el efecto de sus intervenciones.

Asistencia financiera. El Banco Mundial sigue siendo la principal fuente de financiamiento externo del mundo para el sector de la educación. En varios países, es la única fuente significativa de fondos. Durante los últimos cinco años, el financiamiento otorgado por el Banco al sector se mantuvo en un nivel estable de US$2.000 millones anuales. La mitad de este monto se presta en las condiciones concesionarias de la AIF. Una proporción creciente de la asistencia financiera destinada a educación (hoy aproximadamente una cuarta parte) se otorga a través de proyectos de inversión y préstamos para políticas de desarrollo multisectoriales. En este momento, la cartera de proyectos de educación del Banco consta de 144 operaciones en 90 países por un total de US$8.400 millones en compromisos netos. Esta cifra equivale a casi una cuarta parte de todo el financiamiento externo disponible para educación. En el ejercicio de 2009, se proyecta que el financiamiento destinado a educación podría llegar a US$4.100 millones, una perspectiva muy prometedora. Este elevado volumen de financiamiento se debe a varias operaciones de envergadura, entre las cuales destacan el Proyecto de asistencia operacional a las escuelas en Indonesia, orientado a mejorar el conocimiento con miras a la transparencia y la responsabilidad, por un monto de US$600 millones, además de dos proyectos de desarrollo de la educación en Pakistán por un total de US$650 millones. Adicionalmente y en respuesta a la crisis económica actual, los préstamos y créditos multisectoriales también aumentaron, los cuales incluyen el sector de educación.

Asesoramiento en materia de políticas y apoyo analítico. Además del financiamiento y el liderazgo en el sector, las operaciones de financiamiento del Banco Mundial para educación incluyen una considerable cantidad de estudios analíticos, intercambio de conocimientos, fortalecimiento de la capacidad y asesoramiento sobre políticas. La entidad elabora anualmente una veintena de importantes documentos y numerosas notas sobre políticas, publicaciones y documentos de estrategia. También realiza estudios analíticos tales como evaluaciones de la pobreza, exámenes del gasto y estudios sobre competitividad, que ubican a la educación en un contexto más amplio y la vinculan con otros sectores (salud, VIH/SIDA, reforma de la gestión de gobierno, etc.). Los análisis se ejecutan en estrecha colaboración con los países y los asociados en la tarea del desarrollo, con el doble objetivo de fortalecer su capacidad para el análisis y de lograr su identificación con la reforma.

Los siguientes son algunos de los temas de la labor analítica del Banco que contribuyeron al conocimiento mundial y ayudaron a determinados países a diseñar y llevar a cabo reformas de mucho éxito.

Calidad de la educación y resultados del aprendizaje. Investigaciones recientes establecieron vínculos entre la calidad de la educación y el crecimiento económico.

Asistencia a los niños pobres a través del financiamiento de la demanda. El Banco ayuda a los países a diseñar subsidios específicos para lograr que los niños desfavorecidos asistan a la escuela y no abandonen sus estudios, en particular en África al sur del Sahara y Asia meridional.

Evaluación de los efectos. El considerable apoyo a rigurosas evaluaciones del efecto de los proyectos en educación permite generar pruebas más sólidas acerca de qué medidas dan resultado en distintos entornos nacionales.

Administración escolar. El Banco ha liderado iniciativas destinadas a lograr que las decisiones se tomen más cerca de los niveles donde se prestan los servicios.

Transición de la escuela al trabajo. La entidad trabaja con los países para mejorar el vínculo entre políticas educacionales y resultados en el mercado laboral.

Reducción de los aranceles escolares. La labor analítica y el diálogo sobre políticas, tanto en materia de educación como de gestión fiscal, alientan a los gobiernos a reducir o eliminar los aranceles en la escuela primaria, una medida que a menudo es crucial para ampliar el acceso de los pobres y las niñas a la educación.

Asociaciones con donantes. Además de sus propias operaciones crediticias, el Banco Mundial participa en varias iniciativas y programas de educación clave. Continúa ejerciendo una función crucial en la alianza que conforma la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos (IVR-EPT). La Iniciativa está orientada a promover estrategias educativas coherentes, mejores políticas y mayor eficiencia en el gasto, además de mayor volumen y mejor armonización de la ayuda ofrecida por los donantes. El Banco alberga a la Secretaría de la Iniciativa y es depositaria de su Fondo Catalizador -cuyos compromisos ascienden a US$1.500 millones- y del Fondo para el desarrollo de programas de educación, que incluye compromisos adicionales por US$114 millones destinados a asistir a los países en la elaboración de estrategias y el fortalecimiento de capacidades. Hasta marzo de 2009, 37 países se habían incorporado plenamente a la Iniciativa, 30 de los cuales reciben apoyo del Fondo Catalizador para su aplicación. Un total de 60 países reciben respaldo a través del fondo de la IVR para el fortalecimiento de la capacidad (el Fondo para el desarrollo de programas de educación).

La movilización de recursos es una prioridad fundamental para la Iniciativa, debido a la necesidad de aumentar constantemente las inversiones, garantizar el acceso de todos a educación y, sobre todo, mejorar la calidad. Uno de los mayores efectos de la crisis financiera parece ser el deterioro de la calidad de la educación. Las necesidades son mayores de las previstas y suponen más recursos previsibles y a largo plazo que los comprometidos hasta la fecha. La movilización de financiamiento está dirigida a los países de la IVR que no pueden producir y/o aplicar un plan completo para el sector de educación. Otra prioridad importante es la atención en los resultados. Con tal fin se requieren gestiones sustantivas para que los planes del sector y los programas financiados por la IVR identifiquen intervenciones destinadas a mejorar los resultados del aprendizaje. Sin estas intervenciones, los beneficios de la educación no se concretarán. Cálculos preliminares de las necesidades de financiamiento de los países de ingreso bajo indican que las naciones integrantes de la Iniciativa podrían requerir entre US$1.000 y US$2.000 millones adicionales este año para educación primaria.

Atención en los resultados. En el documento de actualización de la estrategia para el sector, fechado en 2005, el Banco se comprometió a hacer más hincapié en los resultados. Entre las medidas adoptadas en este sentido se incluye la creación de indicadores y de una base de datos sobre los ODM relacionados con educación, el mantenimiento de una base de datos estadística del sector, la realización de evaluaciones de los efectos y una renovada atención en la medición de los resultados del aprendizaje en la mayoría de las operaciones que respalda la institución.

En la mayoría de los países en desarrollo, generar capacidades para medir los avances en los resultados del aprendizaje constituye un importante desafío. Si bien más del 80% de los proyectos financiados por el Banco apoya la mejora de la calidad de los programas educativos, sólo alrededor de un 20% incluye puntos de referencia que permitan analizar sistemáticamente los logros alcanzados en esta esfera. Generar las capacidades necesarias para medir los avances en educación será una de las principales prioridades del sector durante los próximos años.

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